Sin embargo, su infancia no siempre fue fácil. Entre dificultades económicas y una vida familiar a veces complicada, comprendió desde muy joven que el trabajo duro y la perseverancia serían sus mayores virtudes.
El gran cambio que lo transformó todo
Con tan solo 12 años, dejó su isla natal para ir a Lisboa a unirse a la cantera del Sporting de Lisboa. Una partida muy difícil para un niño, lejos de su familia y de su entorno familiar.
A menudo contaba cómo lloraba por las noches al principio, tan grande era su añoranza por su familia. Pero nunca se rindió. Entrenaba más duro que los demás, corría más duro que los demás, trabajaba más duro que los demás. Su determinación ya era impresionante.
Este cambio marcó un punto de inflexión en su vida. Fue a partir de ese momento cuando su sueño comenzó a tomar forma y comenzó su increíble trayectoria.