John Wayne recibió una carta de esta maestra e hizo algo que ninguna estrella de Hollywood haría hoy en día… Marzo de 1961: una maestra de la zona rural de Montana les pide a sus 12 alumnos que escriban una sola frase a John Wayne.

“No tenemos proyector de cine, así que leemos los guiones en voz alta. Los niños representan las escenas. No es lo mismo que verlo en una pantalla, pero les ayuda a comprender el valor, el honor y lo que significa ser estadounidense.”

Wayne deja el café y continúa leyendo.

Les escribo para pedirles consejo sobre cómo enseñar estos valores a los niños. Somos una escuela pequeña, alejada de cualquier ciudad importante, pero creo que estas lecciones son importantes, especialmente para los niños que crecen en lugares olvidados.

Y al final, doce mensajes: uno de cada alumno, escritos con letra infantil. Algunos temblorosos, otros casi ilegibles, pero todos sinceros. «Querido Sr. Wayne, usted es el vaquero más valiente. Sarah, 7 años».

“Señor Wayne, mi papá dice que usted es un verdadero estadounidense. Quiero ser como usted. Billy, 10 años.”

“Veo tus películas cuando vienen a la ciudad. Nunca te rindes. Tommy, 8 años.”

Doce mensajes. Doce niños, en algún lugar de Montana, aprendiendo sobre Estados Unidos a partir de guiones leídos en voz alta en una escuela rural de una sola aula.

Wayne dobla la carta, la guarda en el cajón de su escritorio y reflexiona un momento: «Antes de continuar, una pregunta rápida: dime desde dónde nos estás viendo. Veamos qué lugar tiene la mayor cantidad de seguidores de Duke».

Es 15 de marzo de 1961. Wayne tiene 53 años y ha hecho 60 westerns, o quizás más. Perdió la cuenta. Algunos buenos, otros olvidables, pero nunca los consideró lecciones, herramientas didácticas, algo que importara más allá del entretenimiento. Y ahora, doce niños en Montana están representando sus guiones, aprendiendo valores y creciendo con una fe en algo gracias a las películas que él hizo.

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—¿Cuánto cuesta un buen proyector de cine?