Manchas oscuras en el rostro que no desaparecen Lee más en el primer comentario. 👇👇

La predisposición genética también desempeña un papel importante. Las personas con antecedentes familiares de melasma tienen mayor probabilidad de desarrollar esta condición. Asimismo, el uso de algunos cosméticos o medicamentos fotosensibilizantes, así como ciertos procesos inflamatorios previos en la piel, pueden contribuir a su aparición.

El melasma presenta una serie de características visuales que ayudan a identificarlo. Generalmente se manifiesta como manchas de tonalidad café, que pueden variar desde tonos claros hasta más intensos. Estas manchas suelen tener bordes irregulares pero definidos y con frecuencia aparecen de forma simétrica, es decir, en ambos lados del rostro.

Las zonas donde se observa con mayor frecuencia incluyen las mejillas, la frente, el labio superior y el mentón. A diferencia de otras afecciones cutáneas, el melasma no suele provocar dolor, picazón ni descamación, lo que puede hacer que algunas personas lo consideren únicamente un problema estético.
Ante la aparición de este tipo de manchas persistentes, lo más recomendable es acudir a un dermatólogo, el especialista en salud de la piel. El profesional puede evaluar las características de la pigmentación y confirmar el diagnóstico mediante diferentes herramientas clínicas. En algunos casos se utiliza una lámpara de Wood, un dispositivo que permite observar la piel con una luz especial para analizar mejor la profundidad de la pigmentación.