Proporcionan energía sostenida gracias a sus carbohidratos de lenta absorción.
Ninguno de estos beneficios equivale a “matar las células cancerosas”, pero forman parte de una alimentación saludable.
2: Semillas de lino
Las semillas de lino son conocidas por su alto contenido en lignanos, compuestos que actúan como antioxidantes y fitoestrógenos.
Beneficios comprobados:
Mejoran la salud intestinal.
Ayudan a regular las hormonas en determinadas etapas de la vida.
Ayudan a reducir la inflamación crónica.
Pueden favorecer la salud cardiovascular.