Experimentar alucinaciones o comportamientos inusuales.
Este trastorno nocturno puede ser angustiante tanto para el paciente como para sus cuidadores.
Consejos para reducir los síntomas nocturnos:
Mantener una rutina diaria regular.
Evitar siestas largas durante el día.
Crear un ambiente tranquilo, con luz tenue al anochecer.
Evitar comidas pesadas, cafeína o alcohol por la noche.
Escuchar música suave o usar aromas relajantes como la lavanda.
Conclusión
El Alzheimer es una enfermedad compleja y desafiante, pero un diagnóstico temprano, hábitos de vida saludables y el acompañamiento emocional pueden mejorar significativamente la calidad de vida de quien lo padece. Estar atentos a los síntomas y cuidar la salud cerebral desde temprano es clave.