Heredé sólo una planta vieja; la verdad que contenía lo cambió todo.

Y entonces dije algo que ni siquiera sabía que sabía:

—“Si me quedo… te vas a morir.”

El llanto se detuvo.

El mundo se detuvo.

—“¿Qué…?”

Respiré hondo.

—“Eso es lo que ella estaba intentando evitar.”

Un ruido detrás de nosotros.

Nos giramos.

En la pared… había un espejo antiguo.

Pero no reflejaba lo mismo.

Léa se veía a sí misma.

Yo… no.

En mi lugar…

había algo más.

Algo que sonreía.

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