Todas las fotos… eran mías.
Pero no de ahora.
De antes.
Mucho antes.
Fotos mías entrando en esa casa… saliendo… hablando con su madre… riendo…
—“Esto es imposible…” —susurró Léa— “¡Nos conocimos hace tres años!”
Mis manos empezaron a temblar.
Porque en el fondo… algo dentro de mí ya sabía la verdad.
Debajo de las fotos había un cuaderno.
Lo abrí.
Primera página.
“Sujeto: Él.”
Segunda página.
“Memoria reiniciada con éxito.”
Se me heló la sangre.
—“¿Qué significa eso?” —preguntó Léa, casi sin voz.
Pasé las páginas rápidamente.
Fechas.
Intentos.
Errores.
Correcciones.
Y siempre lo mismo:
Yo.
Entonces encontré la última anotación… escrita con prisa.
“Esta vez funcionó demasiado bien.
Se enamoró de Léa.
No recuerda nada.
Pero está volviendo.”